lunes, 24 de junio de 2013

En claro



Claro…
otra vez un poco de basura dibujada
en mis espejos
Un poco de suciedad
un poco de ardor y llantos
un  poco de tus palabras
dejándome un mal sabor de boca
escondido
detrás de las ganas
o de las esperanzas…

Claro…
tengo que pasar a recoger mis restos
al patio de tu casa
ahí quedé la última vez que rayaste
una bala en mi sepultura
o que pintaste en mi carne la melancolía
de una perpetua ausencia
de…
…qué sé yo!

Claro…
quién no ha sido un sustituto perfecto
para el vacío?
quién no ha sido la tormenta más inútil
la más oculta
de todas las cartas bajo la manga?
tu estrategia
o tu olvido
o tu odio ferviente
con disfraces de recuerdo

Pero claro…
aun te espero
aun leo en tus señales de humo
el camino a seguir
el camino hacia vos
ignorando que hay precipicios de por medio
Pero continúo respirando
sin poder dejar tu recuerdo en algún rincón oscuro
de mis pensamientos
sin poder matar el recuerdo  de la piel que me dejaste
pegada en el alma
y que se repite
cada vez que lo pienso.

sábado, 8 de junio de 2013

[Hago de éste día]



Hago de éste día
uno-de-esos-días
veo en el espejo
todos los espejos
en el reloj
todos los relojes
y en el tiempo
todas las horas
digo: “recuerdo cuando escribía”
y veo la pluma caliente en mi mano

Podría decir que me extraño
lo cierto es que es preciso un epitafio
en todos los escritos del último momento
(acaso eso de los últimos momentos
es más que una metáfora)

Hay escrito un adiós
o varios
y todos son míos
pero todos son borradores
todos son una burda preparación
para finalmente no aparecer mañana
en el espejo
en los relojes
en las horas

lunes, 15 de abril de 2013

Una nota sobre la felicidad



La felicidad sería

no sentir deseos de morir



y uno camina buscándola todos los días

y se encuentra con el Tropiezo

como forma de vida



yo aprendí que no querer morir

es un paralelo

de arrastrar al tiempo



La consigna:

dejar que todos se odien

los unos a los otros

pero amarlos YO

a todos

cada vez que quiera odiarlos



la felicidad no es pues

no morir

sino el deseo de no morir

vivir un poco sin el recuerdo

latente

de todas las carencias

de todas las ausencias

de todo lo perdido



reconociendo que

realmente

la vida es una entrega de pérdidas

a la muerte

un fragmento lineal del tiempo

con destino a la muerte



lleno de pérdidas nada más

o de omisiones

un fragmento de tiempo

en donde he decidido amar

fallar y perder primero

y omitir lo menos posible



felicidad:

el producto inevitable de mis renuncias

lunes, 25 de marzo de 2013

Mi padre

Mi padre me ha visto así
y no me ha preguntado por la causa
pero yo lo vi 
            en mi espejo
como el inefable
fruto de mi destino

Extrañándolo me he extrañado;
mi padre ha venido a tientas
desde la distancia
para abrazarse a su presente
            en mi espejo
y su sonrisa de gratitud 
de nuevo me levanta
y me dice
"todo va a estar bien"

Pero yo despierto
a solas
en mi cama
otra vez

                          17/junio/2012


Moralina aplicada desde el púlpito de Facebook



       Hablar con seriedad acerca de lo que acontece en Facebook más que una cosa vana, es en realidad algo que no está de moda. Lo que está de moda es hablar del Facebook con desdén, como si fuera apenas un accesorio de nuestra vida cotidiana, como quien no quiere la cosa. Sin embargo, pese a que no sé cómo andan las estadísticas, creo que el Facebook constituye buena parte de la rutina diaria de casi tod@s, para algunos en una medida más conservadora, pero para otros, gracias a los teléfonos celulares, es una cuestión literalmente de todo el día.

         Todas estas obviedades son lo que me motiva a pensar que el Facebook no es para nada un evento aislado, sino por el contrario, y le pese a quien le pese, uno de los más importantes y efectivos centros de discusión, autoflagelación y exposición social actualmente. Sin pretender tampoco sobrevalorar su importancia, es claro notar como desde los ‘muros’ (no podría ser más apropiada ésta palabra) se dejan salir todo tipo de berrinches y exposiciones de un entramado moral con consecuencias en muchos casos inquisidoras. ¿Quién no ha sido al menos testigo de un empedramiento virtual? 
    Hay todo un código moral complejo gestándose en las redes. Veamos ejemplos: 

         Los enamorados/no tierrosos: es el caso de el o la que dice que el Facebook no le interesa para nada y que le parece una polada al mejor estilo de Combate o Intrusos, critica las fotos que las “tierrosas” (personas usualmente dotadas de belleza natural, pero con un sentido del estilo más o menos a la altura de un estornudo de elefante)  se toman haciendo poses sexy y las señala de modelos frustradas listas para la portada de La Teja. Pero cuando se compromete o se casa atiborra el muro con fotos cursis y patéticas de cuento de hadas con el o la pareja para que todos vean lo que es LA verdadera felicidad. 


         El activista: es el caso del activista pro-vida, pro-ecosistemas, pro-animales, pro-loquesea al que le parece una atrocidad que en las redes sociales se hable de tema alguno que no se relacione con los que son de su interés. Cultiva una colección de fotos de niños golpeados o muertos (muy parecido a la porquería de propaganda vulgar en contra del aborto que anda rodando por ahí), mascotas heridas, bosques quemados, focas golpeadas, tiburones aleteados, etc, y le parece digno de la hoguera que todos no seamos suficientemente conscientes para adoptar una mascota. 


        El terrorista: éste es el que amenaza con remover del Facebook a quienes: 1-manden invitaciones para juegos, aplicaciones y demás estupideces, 2- suban videos de Justin Bieber y mensajes de autosuperación, 3-quienes hagan spam con frases apócrifas de Bob Marley, 4-hablen de religiones no cristinas, sean ateos o gusten de la crítica política, 5-no le den ‘like’ al menos al 99% de sus posts. Estos son fáciles de distinguir porque generalmente ponen en sus status: “haciendo una limpia [insértese aquí tono tenebroso] en el face, si estás interesado en mi amistad, mandame un mensaje privado o dale like a éste post”…


        El consciente: éste es el caso de quien de repente toma conciencia de que en el mundo hay problemas y decide hacer prédica de todo. “Es una barbaridad que a la Sele la pongan a jugar bajo la nieve, hagamos una manifestación en el partido contra Jamaica”, pero le parecen unos chancletudos de la peor calaña, miembros activos del Frente de caminatas Kamlung,  los vagabundos que van a manifestarse por mejores condiciones para los empleados de la CCSS. Se quejan de la pobreza, la inseguridad, las malas condiciones de las carreteras, pero cuando se refieren a movimientos sociales, hablan peyorativamente de comunistas, resentidos, desocupados y demás. Les gusta Pablo Cohelo, Ricardo Arjona (no podía faltar) y van a votar por Johnny Araya porque “¿si no es por él, por quién?”…


      El personaje de cuento de hadas: este es el caso de quienes ven en el Facebook la solución de sus problemas sentimentales y todo lo demás les parece un accesorio. Esta por ejemplo la que tiene complejo de Rapunzel o de Bella Durmiente y sus posts siempre van por la línea de “sé que debo tener paciencia, pronto llegara el hombre justo para mi, bello por dentro y por fuera” [insértese aquí información de contacto para aquellos sapos interesados en que la princesa los bese], o del tipo “me siento sólo, extraño tener a alguien con quien conversar”  y a este le responden sus amigos con cientos de like’s y respuestas del tipo “no estás solo, puedes llamarme cuando quieras”. Estos personajes de cuentos de hadas son los que en cuanto se consigue la parejita, encaraman en el face todas las fotos que demuestren su felicidad porque –cualquiera lo sabe- las fotos son las pruebas fehacientes de que la felicidad existe… 


        En fin, los ejemplos abundan y a usted, amable lector, sin duda ya se le habrán ocurrido muchos más. Lo cierto es que sea como sea el Facebook es un generador activo de opinión y crítica (argumentada o no) que devela nuestros más íntimos prejuicios. Sería bueno de vez en cuando meterse al Facebook con un espejo para ver desde donde estamos observando. Si hay razón o no, ya usted juzgará, lo cierto es que hay un proceso de selección/discriminación que en el diario vivir no queda tan claro como en el face, una exposición de ideologías y moralismos que de no ser por las redes sociales, muy probablemente escaparían de nuestro entendimiento. Hay sin duda una compleja (y acaso peligrosa) tiradera moral desde el muro-púlpito del Facebook.

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